Qué ver en Nagasaki en un día

Isla Kyushu, al sur de Japón
Jardines Glover en Nagasaki, en la isla Kyushu
Jardines Glover en Nagasaki, en la isla Kyushu

Nagasaki es conocida haber vivido un momento que ojalá se hubiera evitado, fue la segunda ciudad del mundo después de Hiroshima en la que se lanzó una bomba atómica.

Y ni siquiera era el objetivo inicial, una nube sobre la ciudad de Kokura hizo que el piloto encargado de lanzar a “Fat Boy” prefiriera dirigirse hacia Nagasaki, con mejor visibilidad.

Sin embargo, por suerte para ella y para los viajeros, Nagasaki es una ciudad cargada de historias de comerciantes europeos y chinos que vinieron aquí a labrarse un futuro mejor y cuya sinergia con los comerciantes autóctonos la convirtió en uno de los puertos más importantes de Asia. Además, la entrada del catolicismo portugués a finales del siglo XVI dejó un reguero de intolerancia y mártires cuyos espíritus aún se sienten en gran parte de la ciudad. Se trata, por tanto, de un destino imprescindible en la  isla de Kyushu, una mezcla de culturas al sur de Japón que nos sorprendió y encandiló a partes iguales.

Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki

Sería absurdo visitar Nagasaki sin profundizar en la tragedia que marcó un antes y un después aquel 9 de agosto de 1945.

Las imágenes del momento del lanzamiento de la bomba (amablemente cedidas por las Fuerzas Armadas estadounidenses) y en las horas posteriores a duras penas reflejan la dureza del drama que allí tuvo que vivirse. Cadáveres calcinados, niños desconcertados buscando a sus familiares, ruinas y más ruinas hasta donde alcanza la vista. Y es que la detonación de la bomba provocó daños a diferentes niveles y por diferentes mecanismos: el suelo alcanzó hasta 4.000 °C, la fuerza de la explosión arrasó edificios a varios kilómetros de distancia y, por si fuera poco, la radiación provocó enfermedades letales a corto y largo plazo.

Más de 150.000 personas fueron heridas o fallecieron en Nagasaki (sin contar todas aquellas que sufrieron lesiones el resto de sus vidas) en apenas unos segundos. Restos de ropa y enseres personales es todo lo que los supervivientes encontraron para asumir que sus seres queridos habían desaparecido para siempre. Los testimonios de los supervivientes hacen plantearte si en ese momento era mejor morir o permanecer vivos ante tal desolación.

A pesar de la dureza de lo visto y aprendido sobre la bomba de Nagasaki, la sección más dura para nosotros fue la última, en la que se habla de los pactos antiarmas nucleares alrededor del mundo. No sabemos si es más vergonzoso o irónico que los mismos países que se reúnen para firmar los tratados de paz sean los mismos que en paralelo sigan realizando pruebas con diferentes armas nucleares. Este último vídeo fue el que realmente nos revolvió el estómago, se ve  que no interesa aprender de los errores cometidos.

Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki
Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki

Parque de La Paz

Cerca del museo se encuentra el Parque de La Paz, con numerosas estatuas conmemorativas y cientos de escolares haciendo fotos de grupo. En los alrededores encontraremos también el monolito que recuerda el hipocentro de la explosión, así como un centro en recuerdo a las víctimas de la masacre.

Escolares visitando el parque de la Paz en Nagasaki
Escolares visitando el parque de la Paz en Nagasaki

Desde el parque se ve también la reconstruida catedral de Urakami, símbolo de la persecución cristiana en Japón. La original, de 1875, fue totalmente destruida por la bomba atómica pero los cristianos de  Nagasaki decidieron reconstruirla de nuevo, a imagen y semejanza de la anterior, para que los mártires fueron recordados allá donde fueron sometidos. Algunos restos de la catedral original, como la campana, se pueden visitar en el Museo de la Bomba Atómica.

Catedral de Urakami en Nagasaki
Catedral de Urakami en Nagasaki

El catolicismo en Nagasaki

Después de pasearnos entre templos sintoístas y budistas durante varias semanas a lo largo de Japón, fue una sorpresa encontrar en Nagasaki una ciudad con una  historia católica tan ferviente. Con la llegada de los primeros barcos portugueses en 1543 la semilla del catolicismo comenzó a tomar arraigo de manos de jesuitas primero y dominicos y franciscanos después. A finales del siglo XVI se registraban unos 300.000 católicos en Japón, pero la historia no les deparaba un futuro halagüeño.

En 1587 se firmó el primer edicto de persecución contra los cristianos, crucificándose diez años después a los conocidos como “los 26 mártires de Japón”, cuyo recuerdo es venerado hoy en la Catedral de Oura, la iglesia gótica de madera más antigua de Japón. También es posible rendir culto a estos mártires, y tantos otros que vinieron después, en el museo erigido para ellos en la colina Nishizaka, donde fueron ajusticiados.

Catedral de Oura en Nagasaki, ejemplo del catolicismo japonés
Catedral de Oura en Nagasaki, ejemplo del catolicismo japonés

Jardines Glover

Cerca de la catedral de Oura nos encontramos los jardines Glover, un conjunto de casas de estilo británico  construidas a finales del siglo XIX por los mercaderes occidentales. Nagasaki, al ser la ciudad portuaria más cercana a Asia continental recibió gran parte de la influencia europea relacionada con el mercadeo, siendo estas edificaciones buena prueba de ello.

Thomas Blake Glover, en honor de quien se construyeron los jardines, fue un joven escocés que se embarcó hacia una vida mejor cuando los puertos japoneses se abrieron al resto del mundo. Viró de un negocio a otro con éxito, pero sobre todo pasó a la posteridad por facilitar el derrocamiento del Shogunato durante la Restauración Meiji y la introducción de nuevas tecnologías en Japón.

Atardecer en los Jardines Glover de Nagasaki
Atardecer en los Jardines Glover de Nagasaki

Durante el paseo por los jardines pudimos admirar un precioso  conjunto de mansiones de madera que no fueron afectadas por la bomba atómica así como de un jardín mimado hasta la perfección. Además, las vistas del puerto, la ciudad de Nagasaki y el próximo monte Inasa, hacen que fuera uno de nuestras paradas favoritas en la ciudad.

Vistas de la bahía de Nagasaki desde los jardines Glover en Nagasaki
Vistas de la bahía de Nagasaki desde los jardines Glover en Nagasaki
INFO ÚTIL

⁃ En la estación de trenes de Nagasaki cuentan con oficina de turismo en la que te informan en inglés de los lugares a visitar, con mapa de la ciudad y recomendaciones sobre cómo llegar. Nosotros nos movimos en tranvía de punta a punta de la ciudad (120¥/persona) ya que los lugares turísticos están bien conectados entre sí.

⁃ Nos alojamos en el Hotel APA Nagasaki, frente por frente a la estación, totalmente reformado y a buen precio.

⁃ La gastronomía de Nagasaki es un fiel reflejo de la ciudad, con influencias europeas y también asiáticas. Nos quedamos sin probar el ramen típico, el Champon, de origen chino, a base de marisco y cerdo. Dicen que en el restaurante del inventor sigue sirviendo este plato junto a los jardines Glover, pero con un horario muy ajustado para nuestros desordenados ritmos viajeros. También hay dulces típicos, como la Castella, una especie de bizcocho que verás en cada esquina.

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