Potosí y el Cerro Rico, excapital del mundo

Capital de la plata
La fachada de la Casa de la Moneda es espectacular, pero más aún lo es en su interior.

Aquí donde lo ves Potosí fue en los siglos XVI y XVII una de las ciudades más importantes del mundo, de mayor población y mayor riqueza ¿Qué queda de aquello?

Potosí ha sido nuestra primera parada en Bolivia tras el espectacular tour que hicimos hasta Uyuni desde San Pedro de Atacama en Chile. De Potosí no sabíamos mucho, sabíamos que en un tiempo fue valioso por aquello de “vale un Potosí” que dijo Cervantes, que mantenía una arquitectura muy colonial y que junto a la ciudad estaba el Cerro Rico, la pequeña montaña responsable del renombre de esta pequeña ciudad boliviana.

Resulta que un buen día, allá por enero de 1545, un pastor quechua llamado Diego Huallpa, se perdió con sus llamas y al hacer noche en el cerro y encender una hoguera para calentarse, a la mañana siguiente encontró hilos de plata entre las brasas, pues ésta se había derretido. Desde ese momento hasta que la fiebre de la plata española comenzase a explotar el cerro no pasó mucho tiempo, el 1 de abril de ese mismo año un grupo de españoles encabezado por el capitán Juan de Villarroel tomó posesión del cerro tras confirmar la existencia de plata.

Nos hemos quedado anonadados con la importancia que Potosí llegó a tener, una cosa desmesurada, y para descubrirlo no tuvimos más que visitar la Casa de la Moneda de Potosí y, cómo no, las entrañas del Cerro Rico.

Auténtica cholita que nos acompañó en la visita a la Casa de la Moneda.

Potosí a la cabeza del mundo

La sed de plata hizo de Potosí una auténtica locura. La plata que salía de su cerro parecía no tener fin y su población creció a un ritmo desenfrenado.

Según “Las venas abiertas de América Latina de Eduardo H. Galeano, “Potosí contaba con 120.000 habitantes según el censo de 1573. Sólo 28 años habían pasado desde que la ciudad brotara entre los páramos andinos y ya tenía, como por arte de magia, la misma población que Londres y más habitantes que Sevilla, Madrid, Roma o París. Hacia 1650, un nuevo censo adjudicaba a Potosí 160.00 habitantes. Era una de las ciudades más grandes y más ricas del mundo”.

El valor de su moneda era equiparable al franco francés y del Cerro Rico salió tanta plata que… bueno, eso os lo cuento más abajo con más detalle.

El díos Baco preside el patio principal de la Casa de la Moneda de Potosí.

La Casa de la Moneda de Potosí

La visita a la Casa de la Moneda es indispensable si pasas por Potosí. En un magnífico edificio colonial, de preciosos patios interiores, balcones de madera y firmes rocas se encuentra el Museo de la Casa de la Moneda, la segunda fábrica de monedas que se construyó entre 1759 y 1773 y que resultó tan costosa que el Rey Carlos III dijo al ser informado de la terminación de la obra y su costo: “todo el edificio debe de estar hecho de plata pura…”. Su antecesora, la primera casa de la moneda, se comenzó a construir en 1572 y estuvo en funcionamiento 212 años.

Las instalaciones y la maquinaria se conserva tal como era en su día, pues aunque los sistemas se fueron modernizando con el tiempo la falta de capital hizo que no se perdiese el tiempo en desmantelar los sistemas antiguos, sino que los más modernos se iban sumando en otras salas del edificio.

Así pues, la visita comienza con la vieja maquinaria de madera de encina que se trajo desde España en su día y va desde la fundición de la plata extraída del Cerro Rico hasta que las monedas salían terminadas. Unas enormes ruedas de madera movidas por mulas desde el piso inferior del edificio movían unos rodillos que permitían aplanar y aplastar la plata hasta conseguir láminas del grosor deseado. Después esas láminas eran perforadas en círculos para obtener las monedas y por último se estampaba con un cuño u otro dependiendo de su valor. El proceso era rudimentario y así era también el producto obtenido a final, pero desde luego esas monedas valían su peso en plata, literalmente.

La antigua maquinaria española para la fabricación de monedas, estas ruedas eran movidas por mulas desde la planta inferior.

Con la llegada de las máquinas de vapor el sistema de madera se abandonó y se pasó a una maquinaria más moderna movida por la presión del vapor y no por mulas, pero el proceso era exactamente el mismo. Más tarde llegó la electricidad y pasó tres cuartos de lo mismo, se abandonó la maquinaria de vapor y en otra sala se instaló la eléctrica, donde el proceso seguía siendo igual.

Tras haber tenido las monedas más importantes del mundo hace unos 400 años, hoy Bolivia ni siquiera fabrica su propia moneda.

El Cerro Rico de Potosí se alza imponente con la ciudad a sus pies.

Entramos en Cerro Rico

Con todo lo que habíamos aprendido sobre Potosí y su Cerro Rico queríamos ver con nuestros propios ojos qué es lo que había vuelto locos a los españoles y aún hoy movía la economía de la que un día fue la ciudad más importante del mundo.

No queríamos dejar pasar la oportunidad de adentrarnos en las entrañas del Cerro Rico para contaros nuestra experiencia, y allí que fuimos.

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