Ninh Binh y Tam Coc: el “Halog de interior”

Dejadnos ser viajeros, ¡no turistas!
Pese al calor, el paisaje no puede ser más idílico.

Tam Coc es una de esas paradas “imprescindibles” en Vietnam. Eso tiene un peligro, y es que los turistas allí se amontonan en masa  ¿Nuestro recuerdo? Un poco agridulce…

En nuestra ruta sur-norte atravesando Vietnam, tras pasar por los paisajes y las cuevas de Phong Nha, teníamos una nueva recomendación en nuestra agenda: ¡Tam Coc!

Tam Coc es conocido como “la bahía de Halog de interior”, y sí que tiene un cierto aire, salvando las distancias, claro. Montañas y peñascos kársticos, cubiertos de densa vegetación vietnamita con un sinuoso río que hasta en tres ocasiones atraviesa bajo las montañas por cuevas naturales. El paraje es idílico y los paisajes dignos de hartarte a hacer fotos.

Luego está su lado más turístico. El río está abarrotado de barquitas y nada más llegar el símbolo del dólar se dibuja en tu cara. Íbamos a dar el paseo en barca y teníamos una idea de lo que nos podía costar, hasta ahí nada nuevo. Compramos nuestros pasajes a precio turista y hacemos cola esperando nuestro turno. Decenas de mujeres de la zona hacen cola con sus embarcaciones y van recogiendo a los turistas de dos en dos. Una de las gracias del paseo es que las señoras manejan los remos con los pies, se ve que así las manos les quedan libres para otros quehaceres.

¿Qué le vamos a hacer? ¡Viajar nos hace muy felices!

El paseo es una gozada. Un canal de agua escondido entre hermosas montañas y un montón de fotos por hacer. Nos lo pasamos en grande, sobre todo Candela que salió con un book completo.

Llegamos al final del canal y allí esperan un puñado de señoras con sus kioskos ambulantes vendiendo bebidas, snacks y recuerdos. No nos apetece nada y declinamos la oferta educadamente peeeeeero caemos en una treta para turistas de libro. La vendedora insiste en que al menos invitemos a un refresco a nuestra remera, nos da cosa decir que no y la señora acaba con un refresco, un paquete de galletas y dos de frutos secos. Sin saber cómo acabamos regateando un precio absurdamente alto y nos vamos con cara de tontos.

Da gusto viajar con fotógrafo particular 🙂

A la vuelta vemos cómo no se toma nada de lo invitado y nos olemos cuál es el truco: jugamos la carta de la penilla y les endosamos un montón de cosas y después nos repartimos el beneficio. Nos da tela de coraje, claro. Cuando nos ofrece sus artesanías y nos pide una propina al terminar solo deseamos bajarnos del bote.

De pronto el paisaje idílico se convierte en calor y una sensación que no nos gusta y que en el fondo era la que esperabamos de Vietnam. Decidimos cambiar de lugar y visitar unas cuevas con unas vistas increíbles al final de unas escaleras de 500 peldaños.

A ratos estábamos solos... en otros momentos llegaban hordas de turistas cámara en mano, jeje

El camino hasta Hang Múa en moto nos regala campos de arroz y búfalos mientras el cielo empieza a oscurecerse. Llegamos a la base de la montaña y otra vez a soltar dinerito, primero por el parking y después las entradas al recinto. Nuestro mosqueo sigue latente pero el cielo nos echa una mano en forma de lluvia torrencial: nos quedamos sin ver las vistas pero tampoco pagamos nada. ¡Hay que ver el lado positivo de lo que nos ocurre! 🙂

Hacemos un último intento antes de volver a Ninh Binh y vamos a visitar la pagoda de Bich Dong, que es gratuita y está escondida entre la vegetación. Al llegar a la entrada otras señoras nos indican dónde aparcar y el precio del mismo, ¡en medio de la calle! Entre el precio abusivo que nos dan y nuestro humor de las últimas horas decidimos marcharnos sin ver la pagoda, igual era espectacular y nos la perdimos pero a veces es mejor eso que hacer las cosas de mala gana. Si tienes curiosidad puedes buscarla en Google. Porfa si es impresionante ¡no nos lo cuentes! 😉

Es curioso cómo en Vietnam se pasa de un lugar extremadamente turístico a uno totalmente rural.

Pero no te quedes así, fue un ratito malo pero acabamos el día genial. A la vuelta probamos a cenar en un restaurante local con una comida exquisita llevado por una familia que es un amor. Y en nuestro hotel se portaron de maravilla con nosotros. Este es el Vietnam que nos queremos llevar y aunque a veces ser turistas nos agote, ¡ser viajero es lo mejor que nos está pasando en la vida!

Esta era una señora buena que vendía cosas, no la de la estafilla al viajero.
INFO ÚTIL
  • Precio del paseo en bote: 120.000 dongs de tasa de embarcadero por persona + 150.000 dongs por un bote para dos personas.
  • Alquiler scooter: 110.000 dongs en Ninh Binh .
  • Dónde comer en Ninh Binh: Restaurante Trung Tuyet, altisimamente recomendable. Familiar, cercano, delicioso y a buen precio. Volveríamos a Ninh Binh aunque sólo fuera por volver a comer allí. La cerveza es gratis y como esa misma noche teníamos un largo viaje en bus, los dueños nos regalaron dos paquetes de galletas por si nos entraba hambre ¡Adorables!
  • Dónde dormir en Ninh Binh: Viet Naht Hotel. 200.000 dongs habitación doble con A/C sin desayuno. Llegamos de casualidad porque el bus nos soltó cerca a las 5 de la mañana y no lo pensamos dos veces. Salimos contentos, gestionamos el scooter de alquiler y el bus a Sapa con ellos, además nos dejaron ducharnos a la vuela de Tam Coc. No está muy centrico, pero Ninh Binh no era nuestro objetivo. El desayuno, aunque fuera de pago, estaba bien rico ¡Recomendable!

6 Comments

  • Rita| 8 Noviembre, 2016 at 18:58Responder

    Pues yo no tuve especial sensación de persecución como turista. Tal vez porque lo compare con Perú, India (y eso que estuve en el Sur, que dicen que el norte es el horror), Egipto o Marruecos. Las cosas turísticas son muy turísticas, pero igual que si te vas a la Plaza Mayor a tomar algo. Hoi An, es como un parque Disney, pero esa misma sensación me la llevé de Gante (Belgica). Es un país que vive del turismo y se nota mucho, pero acosada no me sentí.

    • Roberto| 15 Noviembre, 2016 at 09:42Responder

      Creo que Vietnam ha sido el país donde nos han hecho sentir más turistas que viajeros a lo largo de todo este viaje ¿Quizá porque sólo estuvimos 15 días y sólo pudimos pasar por los puntos más visitados? Quizá. Así que nada, tocará darle otra oportunidad con más tiempo 😉

    • Jaime| 12 Noviembre, 2016 at 18:40Responder

      El trato a los turistas, o lo que se percibe por estos, puede cambiar mucho en un mismo país en pocos meses o años. Ir acompañado de alguien ‘local’ además produce desde luego un cambio sustancial en el trato.

      Me quedo con lo positivo de la experiencia. Quizá lo peor sea ese no poder ni aparcar, cuando probablemente no esté ni reglada la exacción económica, sino que es pura coacción (tipo gorrilla).

      Pero bueno, al margen de los lugares más transitados siempre hay cosas interesantes que visitar y conocer.

      ¡Ánimo viajeros!

      No sé por donde iréis ya, porque vuestras publicaciones me llegan con bastante retraso.

      Jaime

      • Roberto| 15 Noviembre, 2016 at 09:36Responder

        ¡Hola Jaime! Tienes toda la razón, no hay nada como moverse con alguien local allá donde vayas, en este viaje los destinos que hemos tenido la suerte de ir de la mano de alguien de la zona desde luego han marcado la diferencia.
        Y sí, la definición de “gorrilla” es exactamente a la que nos referimos en esos casos. Si se viaja en un autobús turístico con 30 personas más nunca se llegan a ver estas cosas de cerca, cuando uno va a su aire la cosa cambia, pero siempre para bien, aunque toque lidiar una y otra vez.
        ¡Muchas gracias por los ánimos! Y tranquilo, las publicaciones no te llegan con retraso, simplemente es que no nos da la vida para actualizar el blog al ritmo que viajamos. Pero un día estará completo ¡Promesa!
        Un abrazo desde Sri Lanka.

  • Rita| 29 Octubre, 2016 at 20:50Responder

    Nosotros tuvimos la gran suerte de ir a Tam Coc con una amiga vietnamita. De hecho pudimos ir 3 en un bote porque a los vietnamitas les dejan ir hasta 4 o 5. Cuando fuimos era ademas temporada baja, y ni habia mucha gente (nos cruzamos unicamente con 3 barcas en todo el recorrido) ni habia mucha venta ambulante. Si que estaban las señoras del final del rio, pero vamos, que les dijimos que no y no hubo excesivo acoso. Ni nos planteamos lo de subir escalones, q con el calor que hacia no nos daba la vida para nada.

    • Roberto| 31 Octubre, 2016 at 05:57Responder

      La verdad es que tras 9 meses viajando ahora lo miramos con perspectiva y Vietnam se lleva la palma en lo que a persecución al turista se refiere. Si repetimos será con más tiempo, más despacio y huyendo de los puntos más turísticos ¡Todo sea por su comida! 😉

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