Isla de Pascua “Patas Arriba”

Rapa Nui para nosotros
Tenemos mucho que contar sobre Isla de Pascua. Rapa Nui nos ha dejado boquiabiertos y entusiasmados, su enigmática historia nos ha marcado hondo.

Si Isla de Pascua sólo te suena por ver fotos de moáis, lo mejor es que eches un ojo a Isla de Pascua, un poco de historia, para que entiendas bien cómo ha podido sobrecogernos tanto, porque aquí te vamos a contar qué ha sido Isla de Pascua para nosotros, cómo la hemos vivido y cómo nos ha atrapado.
Isla de Pascua es… Pasar las horas sentados viendo moáis a diferentes horas del día, viendo como la luz incide en ellos llenándolos de vida y grandiosidad. Y no exagero, sólo el Ahu Tongariki lo visitamos en SEIS ocasiones, dos de ellas al amanecer… Y es que los moáis dan mucho juego, son tan versátiles que puede uno hacerse fotos “haciendo el moái” y horas después quedarse embobado imaginando cómo el pueblo rapanui pudo transportar semejante maravilla sin más medios que sus propias manos…
Haciendo el moai :)

Haciendo el moái 🙂

 

Isla de Pascua es… Disfrutar como niños del ballet cultural Kari Kari. Nuestro primer contacto con las danzas polinésicas  – en nuestra mente inexperta una mezcla de dulces chicas hawaianas y varoniles chicos maories-,  estas danzas evocan la manera de vivir más tradicional y las creencias de este pueblo, así como su historia. Una explosión de energía y sensualidad que nos dejó con la boca abierta.

Ballet Kari Kari

Ballet Kari Kari, pura fuerza y sensualidad

 

Isla de Pascua es… Escuchar el ruido del mar y la lluvia nocturna desde la tienda de campaña. Es también irte a dormir después de intentar ponerle nombre a las estrellas en un cielo en el que se cuentan por kilos…

Estrellas a montones

Estrellas a montones

 

Isla de Pascua es… Comer atún. Especie local, el atún de aleta amarilla ha alimentado a esta isla desde que sus primeros habitantes arribaron a sus costas. En empanada, en ceviche, a la plancha, encostrado, en curanto… Para todos los gustos. Nosotros no pudimos sumergirnos todo lo que nos hubiera gustado en un intento de ajustar nuestro presupuesto, pero las empanadas de atún de la tía Berta y sobre todo el cebiche de atún y el atún encostrado que degustamos viendo atardecer en el restaurante Tataku Vave (en la caleta Hanga Piko) no lo olvidaremos jamás. Y es que claro, probar el atún no era un capricho, ¡era otra actividad de inmersión cultural más! Cientos de petroglifos de KAHI no pueden estar equivocados.

Espectacular el ceviche de atún

Isla de Pascua es… Sentarte en algún local de Atamu Tekena, la calle principal, a ver a la gente pasar. Nuestro lugar favorito la panadería O Te Ahi con su olor a pan recién horneado y sus jugos naturales, ofrecía ratos de relax viendo pasar a turistas y locales, a rostros quemados por el sol intenso y a hermosas mujeres con flores en el pelo.

Empanadas más grandes que manos

Empanadas más grandes que manos

 

Isla de Pascua es… Sumergirte en unas aguas de un azul imposible y una visibilidad infinita para pasear entre coral blanco hasta llegar, cómo no, al moái sumergido, el único que se puede tocar 😉

El moai sumergido

El moái sumergido

 

Isla de Pascua es… Alquilar una moto para tener la libertad de moverte por la isla. Pasar de estar disfrutando de la playa de Anakena a acercarte a saludar a los moáis que se ven desde el camino de acceso a Raro Raraku según te apetezca. O mejor aún, disfrutar de los morados del amanecer y los dorados del atardecer abrazada a la cintura de la persona perfecta para compartir este viaje.

En moto... ¡todo sabe mejor! ;)

En moto… ¡todo sabe mejor! 😉

 

Isla de Pascua es… Intentar poner en pie la historia del pueblo Rapa Nui en el museo local y descubrir que estás en un vértice de la Polinesia y que con suerte en 3 meses estarán visitando el vértice opuesto. Ser consciente de lo afortunados que somos por poder vivir esta experiencia.

El triángulo de Polinesia

El triángulo de Polinesia

 

Isla de Pascua es… Acercarte al mercado de artesanía donde se mezclan moáis de todas las formas y colores, en piedra y madera, en figuras, imanes y pendientes y salir cargados de plátanos enanos y la cara manchada de mermelada de guayaba, la fruta de temporada que se come de todas las formas imaginables.

Amanece en Tongariki

Amanece en Tongariki

Isla de Pascua es única, mágica, y no conocemos a nadie a quien haya dejado indiferente. Antes de comenzar este viaje ya sabíamos que era uno de los destinos que no nos queríamos perder, hemos tenido la suerte de poder cumplirlo y la fortuna de haber salido maravillados. Rapa Nui no decepciona ¡te lo aseguro!

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