Hoi An, un amor de ciudad

La ciudad donde el amor se quedó encerrado entre lámparas de papel
Luces y colores de una ciudad que mira a su río.

Vaaaaaale… Lo sabemos. No puede sonar más cursi la frase anterior. Pero de verdad que resume en pocas palabras el ambiente que emana esta ciudad.

¿Veis? Una ciudad romanticona.
Os pongo en situación para que me entendáis. Hoi An es considerada la ciudad más bonita de Vietnam y no lo digo yo, sino los miles de reclamos turísticos que cubren el país. Pero no sólo es afamada por su belleza, no, sino también por ser una ciudad muuuuuy romántica. Prueba de ello lo encontramos en que es destino turístico de muchas lunas de miel (también de españoles, ¿eh?) y en que en sus aguas se pasean decenas de parejas acarameladas haciéndose reportajes fotográficos.
Bonito ¿verdad? Pues había seis o siete parejas en el mismo punto del río.

Os preguntaréis entonces qué hace a Hoi An un sitio tan especial. Se trata de un antiguo puerto comercial que tuvo su máximo esplendor en los siglos XVII y XVIII. Por aquella época pasearon por sus calles comerciantes de medio mundo: japoneses, chinos, tailandeses, franceses, españoles, portugueses… La mitad del año sus calles y casas eran un batiburrillo de culturas e idiomas y las mejores sedas, papeles, cerámicas y especias eran vendidas aquí. Con el tiempo, la población china y japonesa se hizo un hueco en la ciudad construyendo casas para quedarse todo el año y con ello aportando gran parte de la riqueza que muestra Hoi An hoy en día.

El Puente Japonés es posiblemente el atractivo más conocido de Hoi An.

Sin embargo, durante el siglo XIX, cambios geopolíticos y geográficos hicieron que los barcos de mayor calado no llegaran hasta aquí y el puerto perdiera importancia comercial (a los sevillanos esto nos suena familiar) quedando parado su desarrollo urbanístico. Por suerte para los que la visitamos hoy las casas más hermosas y emblemáticas siguen en pie ya que al tratarse de una ciudad de control francés no fue bombardeada durante la guerra de Vietnam por los americanos. Así que ese es su secreto, Hoi An es una ciudad que mira a su río y que mantiene casas de influencias francesa, japonesa y china reconvertidas en negocios para el turismo.

Hoi An es la ciudad perfecta para contemplar la influencia francesa en Vietnam.

De día la ciudad tiene encanto, no hay duda, pero es de noche cuando saca sus mejores galas a relucir. Centro histórico peatonal (¡cómo no!), lámparas de papel que transportan a uno a China cuando las ve -aunque nunca haya estado-, velas en flores de papel que se lanzan al río acompañadas de deseos y muchos puestos callejeros que ofrecen todo lo que se te pueda ocurrir.

¿Muy chino? ¡Vietnam estuvo bajo la influencia china durante 1000 años!

Ahora que ves las fotos no te parece tan cursi mi descripción, ¿verdad? Pero no te angusties, esta ciudad es muy pastelosa pero recibe a todo el mundo con los brazos abiertos. Su segundo mayor atractivo (vale, para nosotros el primero), es su comida: platos como el Cao Lau, los Wantons fritos o las White Flowers consiguen que se te haga la boca agua.

Cao Lau, uno de los platos más representativos de la gastronomía de la ciudad.

Si además quieres experimentar uno de los imprescindibles de Vietnam lo tienes fácil, agarra una bicicleta y pasea por sus alrededores, kilómetros de arrozales esperan a que te pierdas entre ellos (sí, bajo un sol de justicia, para qué negarlo). Si además eres playero, también tienes oportunidad de darte un chapuzón en el mar de China, ¡y eso no pasa todos los días!

Sin duda Hoi An nos ha encantado y es una ciudad que recomendamos visitar. Turística como ella sola ha sabido conservar un puntillo rural y sosegado que se agradece después de visitar las abrumadoras Ho Chi Minh City o Hanoi. ¡Apúntatela!

Arrozales, búfalos, playa y un interesante (y acalorado) paseo en bici. Hoi An ofrece de todo.
INFO ÚTIL
  • Alojamiento en Hoi An no te va a faltar,  desde hostels baratillos hasta hotelazos en casas de hace 200 años hay elección para todos los gustos. A nosotros unos compis viajeros nos recomendaron nuestro alojamiento, Bougain Villeas Guesthouse, una sencilla casa familiar que alquila algunas habitaciones. La familia no habla ni papa de inglés, pero es innegable que interés le ponen. El desayuno está bien rico, la habitación es amplia y con aire acondicionado y te dejan las bicis gratis. Las peguillas que le vemos es que estaba un pelín retirado del centro y, lo peor, que cuando llueve el acceso a la casa es inaccesible ya que las calles de alrededor se empantanan. ¡Nosotros tuvimos que coger un taxi para los últimos 200 metros! Pero vamos, hay infinidad de opciones y algunos incluso mejores con grandes descuentos en los buscadores. Es un buen sitio, pero por el mismo precio puedes encontrar cosas más cercanas.

 

  • Cuando llegamos a la ciudad habíamos leído que había que pagar una entrada para pasear por el centro histórico. Llegamos un poco de pardillos y a la primera que nos pidieron el ticket lo compramos (5€/persona aprox). Después nos dimos cuenta de que la entrada vale para visitar casas antiguas y algunos templos, ofrecen 21 y puedes elegir 5. Nosotros ya que lo teníamos comprado hicimos por aprovecharlo pero la verdad es que nada nos pareció imprescindible (quizás porque no llevábamos guía y no entendíamos ni papa porque no hay ningún panel informativo). Suena un poco cutre por el “escaso” valor económico, pero consideramos que se puede pasar si verla si te quieres ahorrar esos euros. Eso sí, el dinero se supone que es para la restauración de la ciudad, así que si lo pagas es por una buena causa.

 

  • Lo que sí recomendamos es un restaurante sencillo y baratito con una comida deliciosa. No pilla a mano pero ¡hay que probarlo! Se llama Ho Lo Quan, ¡ya nos contareis si lo visitáis! (¡Muchas gracias María por la recomendación!).

 

  • Hoi An está llena de sastres a reventar. Nosotros no compramos nada pero nos ofrecieron todo lo habido y por haber. Trajes de chaqueta y camisas para hombre, vestidos más o menos elegantes para mujeres. Si tienes un evento después de tu paso por la ciudad (y no vas cargando con tu casa a cuestas, como nosotros) no dudes en dejar un huequito en la maleta porque ¡raro es el que pasa por aquí y no se lleva algún modelito hecho a medida!

2 Comments

  • Juan Fernando| 16 septiembre, 2016 at 15:20 Responder

    Your beauty stands out among flowers leading bicycle

    • Candela| 10 octubre, 2016 at 05:55 Responder

      Bueno suegri, ¡que me sueltas estos piropos y yo no me entero! El mérito lo tienen el paisaje y el fotógrafo, yo sólo pasaba por allí. ¡Un beso grande!

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