Ho Chi Minh City, historia y caos

Un chute de historia y caos en dos días
La Catedral francesa de Notre Dame de HCMC contrasta con los edificios de cristal modernos.

Nada como visitar Ho Chi Minh City, la antigua Saigon, para sumergirse en la historia de Vietnam. Eso sí ¡prepárate para esquivar motos en cada esquina!

Pasamos de Camboya a Vietnam asumiendo que sería un continuo. Primer error. Al llegar a Ho Chi Minh City descubrimos una ciudad de rascacielos, luces de neón, mucha vida local en la calle y motos, muuuuuuchas motos. Nos sorprende el aprovechamiento al máximo de las motillos por aquí (si la familia tiene 4 o 5 miembros todos se montan en el mismo vehículo, faltaría más) y las miles de mascarillas que cubren las caras de niños y mayores. Aunque sin duda lo más llamativo de este hormiguero de gente y motos es el tráfico: cruzar la calle se convierte en una odisea hasta que te acostumbras al modus operandi: “tú cruza con cuidado que ellos ya se encargarán de esquivarte”. Las intersecciones entre calles son dignas de ver y difíciles de explicar, ¡que no se choquen todo el rato merece un estudio!

En CHMC se cuentan hasta 6 milles de motos, sus calles son un auténtico hervidero de scooters.

Por falta de planificación finalmente nos alojamos en Pham Ngu Lao, la zona de los mochileros, un cúmulo de bares, restaurantes, hoteles y locales de masajes con una banda sonora chirriante a todas horas. Tuvimos la suerte de encontrar un hotelito muy bien cuidado y limpio con una habitación a una calle interior, no somos nosotros los más fiesteros y dormir relativamente en silencio es una necesidad básica. Eso sí, un séptimo sin ascensor, ¡vivan las piernas fuertecitas!

La noche en Pham Ngu Lao es el caos hecho calle, los puestos locales lo hacen un poco menos turístico.

Nos rugen las tripas. Y la comida vietnamita tiene fama internacional. Como es de esperar Ho Chi Minh City y la gastronomía van de la mano así que la oferta es infinita. ¿Sopa de puesto callejero? ¿Restaurante gourmet? ¿Mercado nocturno? ¡Elige tu favorito!

No has estado en VIetnam si no has probado una de sus sopas Pho ¡Nosotros nos pusimos las botas!

Pero centrémonos. Uno de los mayores alicientes que nos ha traído a esta ciudad es aprender algo más sobre su historia: a todos nos suena la guerra de Vietnam de las películas pero ni siquiera habíamos nacido cuando ocurrió. Así que ya tenemos una primera parada imprescindible, el Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam. En nuestra línea pasamos allí 3 horas horrorizándonos con la historia bélica vietnamita y las barbaries que cometieron los americanos. Gran parte del museo se compone de colecciones de fotografías de los diferentes fotoperiodistas internacionales y nacionales que cubrieron este conflicto. La exposición de las consecuencias del Agente Naranja (el agente químico con el que gasearon kilómetros de campos vietnamitas para “deforestarlos”), tanto en los que combatieron como en generaciones posteriores, remueve por igual estómagos y conciencias.

Una lección de historia, el Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam deja muy claros los horrores de los conflictos armados.

Para desentumecer piernas y mente qué mejor que pasear por las calles de la ciudad. Uno de los iconos de Ho Chi Minh City es la catedral de Notre Dame, vestigio de la ocupación francesa de Vietnam. A su lado la oficina de Correos diseñada por Gustave Eiffel (¿este hombre estuvo en todos lados o qué?). Pero sin duda lo que más nos gustó fue pasear ya de noche por la avenida peatonal que une el ayuntamiento con los grandes rascacielos. Locales haciéndose sesiones de fotos con sus poses más cursis y turistas haciéndose selfies junto a la escultura del afamado Ho Chi Minh. Un ambiente muy agradable y mucha mucha vida. Como colofón de nuestra visita nos faltó tomarnos algo en alguno de los múltiples roofbars que ofrecen vistas de la ciudad, una pena que vayamos un poco de tiesos y queramos guardar ese dinerito para cuando lleguemos a Kuala Lumpur 😊

En 1976 la ciudad de Saigon pasa a llamarse Ho Chi Minh City. La figura del libertador está por toda la ciudad.

Nos faltaron muchas cosas por ver, como casi siempre. Nos dejamos atrás el barrio chino, los templos, el palacio de la independencia… Pero la verdad es que nos quedamos con un buen sabor de boca y preferimos seguir avanzando hacia el norte, la que dicen es la zona más bonita de Vietnam. ¡Seguimos!

4 Comments

  • Rit| 10 septiembre, 2016 at 08:16 Responder

    ¡Saigon! Yo me quedo con ese nombre (que por otro lado es el q usa media población). Me mola la foto tras el matorral, pero se ve demasiado coche para el ratio real coches-motos. Nosotros llegamos a ver a 5 + el perro a 2 patas en una moto 😂.
    Podríais haber elegido una de las miles de fotos (si, menos icónicas pero igual de impactantes) del museo. El feto me impactó, pero plantean perfectamente la situación sin ser nada victimistas ni vengativos. Me resultó hiper curioso que tengan las fotos de las consecuencias de los agentes quimicos en los soldados y descendientes de los americanos en la guerra.
    Los templos son variados y bonitos y el barrio chino, vereis otros mas espectaculares, fijo.
    Disfrutad muuuucho por ahi, que yo volveria ya mismo, y no solamente a nivel culinario 😜

    • Roberto| 15 septiembre, 2016 at 04:14 Responder

      La verdad es que el museo da toda una lección de historia, mucho más objetiva de lo que cabría esperar. A mí particularmente me encanta la importancia que se le da al papel de los periodistas, sin lo que sin duda esa guerra no habría sido lo que terminó siendo y para el mundo se habría quedado en el saco de “una guerra más”. Pero sí, ¡el reportaje fotográfico es bestial!
      Saigon es la locura sobre dos ruedas, y Hanoi otro tanto. Todo un contraste con la paz y tranquilidad playera que esperamos encontrar en Filipinas ¡Ya nos vamos! 🙂

  • David| 10 septiembre, 2016 at 08:09 Responder

    Vietnam siempre me ha llamado la atención y aún lo tengo pendiente. Me encantaría hacer una serie fotográfica de los diferentes atuendos que llevan los motoristas 🙂 y habrá que buscar algún restaurante vietnamita por Madrid para probar la comida que tanto destacais 🙂
    Deseando leeros vuestros días en Filipinas 🙂

    • Candela| 15 septiembre, 2016 at 03:55 Responder

      Nosotros le teníamos un poco de miedo a ser “dólares con patas” en Vietnam y, aunque a veces pasa, el país nos está sorprendiendo gratamente. Si le tienes ganas yo lo dejaría para una visita monográfica más que para un “pack sudeste asiático”, sobre todo porque puedes pasarte los días fotografiando escenas motorizadas difíciles de creer.
      Ya mismo estamos en Filipinas, a ver si tenemos suerte con el tifón que está ahora de visita por allí. ¡Os iremos preguntando! 🙂

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