Buceando en Cozumel, el México más colorido

Nuestra experiencia submarina bajo las aguas del Caribe mexicano
Buceo en Cozumel, Yucatán, México
No le importó mucho a esta tortuga que nos acercásemos a hacer fotos, siguió poniéndose las botas como si nada.

Cuando decidimos viajar a la península de Yucatán varios motivos nos impulsaron a comprar el billete. Uno: la cultura maya; dos: los cenotes; tres: la comida; y cuatro: el buceo.

Desde hace ya unos cuantos años el buceo se ha convertido en una de nuestras grandes pasiones y es un aliciente magnífico en nuestros viajes, por lo que en Yucatán no queríamos dejar pasar la oportunidad de sumergirnos en alguno de los sitios más bonitos del mundo.

Aunque bucearíamos en cenotes en Tulum e iríamos hasta Banco Chinchorro desde Mahahual nuestro viaje tenía un claro punto de inicio: Cozumel. Esta isla se encuentra a cosa de media hora en ferry desde Playa del Carmen aunque nosotros cruzamos también el coche y el trayecto del carguero alcanza la hora de duración. Una vez en la isla te será muy útil contar con tu propio vehículo para explorar Cozumel en su totalidad.

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
El centro de CozuDive se encuentra en las instalaciones del hostel Beds Friends, en San Miguel de Cozumel.

Un destino para bucear

En Cozumel recorrimos toda la isla, visitamos las ruinas de San Gervasio y fuimos a la playa, pero sin duda lo que más nos gustó por encima de todo lo demás fue su buceo. Sabíamos que sus fondos son impresionantes, de hecho el arrecife de coral de la costa caribeña de Yucatán es el segundo más grande del mundo después del australiano, por lo que estábamos deseando plantarnos la máscara y meter la cabeza bajo el agua.

Habíamos visto muy buenos comentarios sobre CozuDive, un centro de buceo dirigido por Álvaro, un granadino alegre y entusiasta de su trabajo que no pierde el acento por muchos años que lleve fuera de casa, y sin dudarlo nos pusimos en contacto con ellos. Aún faltaba mucho para coger el avión que nos llevaría a México pero la comunicación con Álvaro vía email fue excelente desde el primer momento y nos aclaró todas las dudas. Así que estaba decidido, bucearíamos con CozuDive, y desde luego no pudimos salir más contentos.

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
Mucho coral y mucho color (mucho más del que la GoPro es capaz de captar bajo el agua...)

En Cozumel pasamos 2 noches/3 días y nada más llegar, una vez instalados en nuestro hotel, pasamos por CozuDive para conocer en persona a Álvaro y dejar preparado el equipo para el día siguiente. El centro está ubicado en un hostel llamado Beds Friends, un lugar de ambiente tranquilo y relajado donde nos tomamos nuestra primera cerveza mexicana ¡Era nuestro primer día en el país! Charlamos largo y tendido con Álvaro, nos explicó con calma las mejores inmersiones de la zona, rellenamos los papeles correspondientes, comprobamos que el equipo estaba en excelentes condiciones, lo dejamos todo listo y nos fuimos a descansar para estar bien frescos al día siguiente.

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
Álvaro explicándole en inglés y al detale la inmersión a nuestro compi sueco.

El día del buceo

A la mañana siguiente no estábamos frescos, sino fresquísimos, porque con el jet lag a las 5 de la mañana ya teníamos los ojos como platos. Pusimos rumbo a CozuDive y allí aprovechamos para llenar el estómago gracias al desayuno de cortesía que ofrece el propio hostel. Ahí mismo ya conocimos a un chico sueco con el que compartiríamos inmersión y aprovechamos para que otros huéspedes del hostel nos contaran sus experiencias buceando en Cozumel. Todos estaban encantados con lo que habían visto. Nos moríamos de ganas de saltar al agua.

CozuDive se encuentra en el centro del pueblo de San Miguel de Cozumel y para llegar a la marina donde nos esperaba el barco el trayecto estaba organizado en taxi, Álvaro iría con el equipo en su propio coche (un viejo escarabajo harto de vivir pero incansable e infalible) y nos encontraríamos en el muelle.

Nuestro barco sería el María Louna, una buena embarcación con baño incluido que compartiríamos con los buceadores de otro centro de buceo y en el que teníamos espacio de sobra. Montamos el equipo, repartimos los plomos y… listos ¡a navegar!

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
La eterna lucha con el neopreno, menos mal que los 29º del agua nos permitía ir con traje corto.

En Cozumel los mejores puntos de inmersión se encuentran en el canal de agua que queda entra la isla y la costa de la península de Yucatán, ahí está el arrecife, donde las aguas son más tranquilas y transparentes. El primer punto de inmersión sería Palancar Garden, desde el muelle no tardamos más de media hora y era el momento del briefing. Ayudado por una lámina con los detalles del punto de inmersión, con sus profundidades, recorridos y demás, Álvaro nos contó minuciosamente cómo iba a ser este primer buceo. Nos esperaba un arrecife con túneles y pasadizos, divertidísimo y variado, plagado de corales de todo tipo y mucha vida pequeña pero de mil y un colores. Un buceo entretenidísimo, que puso a prueba nuestra flotabilidad y donde también nos encontramos con una morena descomunal y un cangrejo rey.

Álvaro es un tipo alegre, de los que contagian ganas de vivir, que le gusta reír y al que le gusta contagiar su buen humor, pero nos encantó ver que entre risa y risa siempre tenía un momento para revisar que todo estaba bajo control, comprobando que todo en nuestro equipo estaba como debía, hasta el más mínimo detalle, y que todas las medidas de seguridad estaban en orden. Jovial y de espíritu relajado, sí, pero profesional y responsable en todo momento, tanto fuera como dentro del agua, y eso se lo agradecimos muchísimo pues a lo tonto ya habían pasado unos cuantos meses desde nuestra última inmersión y siempre hay nervios antes de volver a saltar al agua.

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
Nosotros con cuidado para ni por asomo tocar los corales y la tortuga liada a mordiscos con ellos ¡Ya le vale! 😉

En Palancar Garden disfrutamos como niños, cada rincón estaba rebosante de vida, la visibilidad alcanzaba fácilmente los 30 metros y el agua estaba a unos agradables 29 grados ¿Qué más se podía pedir? Terminada la inmersión subimos al barco, nos quitamos el equipo y comprobamos que, para nuestra sorpresa aquello aún se podía mejorar, y es que el almuerzo que allí nos esperaba lo podemos considerar una de las mejores comidas que jamás nos han dado en un buceo.

Teníamos un riquísimo guacamole recién hecho, una ensalada de atún que aún echamos de menos, jamón, queso, pan para hacer bocadillos y una buena cantidad de totopos (nachos) para mojar. Nos pusimos las botas, hay que reconocerlo, y eso que siempre nos da cierto remordimiento comer pescado cuando estamos buceando… pero el sentimiento de culpa merecía la pena.

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
Qué cosa más tonta y qué rico estaba. Nos pusimos las botas entre inmersión e inmersión, lo reconocemos.

Pasado el tiempo en superficie necesario nos trasladamos hasta el segundo punto de inmersión:  Paso del Cedral. Allí nos esperaba un buceo diferente, Álvaro nos lo volvió a explicar al detalle y revisó junto a nosotros que todo el equipo estaba en orden. Sería un buceo con corriente, dejándonos llevar, donde veríamos vida algo mayor y a nuestro lado dejaríamos un gran cortado donde la vista se perdía en el gran azul. Aquí vimos la misma cantidad de corales de colores que en la primera inmersión pero además una tortuga, un tiburón gata, una gran langosta, una raya pintada y… cuando menos lo esperábamos, dos enormes y elegantes eagle ray, las primeras en llegar de una migración para la que aún quedaba más de un mes. ¡Vaya suerte tuvimos!

Buceo en Cozumel, Yucatán, México
Varios peces ángel aprovechaban para comerse los restos de coral que desprendía la tortuga.

Cozumel: en tu bucket list si te gusta bucear

Con un fantástico sabor de boca y un montón de recuerdos que sumar a nuestra experiencia submarina dimos por terminado el día de buceo en Cozumel. Estábamos felices, las dos inmersiones habían sido preciosas, de esas de las que sales corroborando qué bonito es esto de bucear y en las que nos habíamos sentido muy cómodos gracias a la compañía y la profesionalidad de Álvaro, que en todo momento había estado pendiente de nosotros.

Comprobamos en persona que todo lo que habíamos leído y escuchado sobre Cozumel era cierto. Hay que ir. Tienes que ir. La vida de sus arrecifes te dejará embobado observando la cantidad de pececitos que hay por metro cuadrado y la claridad del agua te parecerá irreal. Así que, si te gusta bucear, te animamos a que incluyas Cozumel en tu lista de próximos destinos submarinos ¡y ya nos contarás!

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