Arequipa, una belleza entre volcanes

La ciudad blanca que nos transportó a casa
La Plaza de Armas de Arequipa con el Misti siempre vigilante

Arequipa nos transporta a casa. Sus calles, sus colores y su arquitectura recuerdan a Andalucía en cada rincón. ¿Pero qué tiene que no tengan otras ciudades de Perú?

Situada en un valle a 2325 msnm y rodeada de tres imponentes volcanes andinos (Misti: 5822 m, Chachani: 6075 m y Pichu Pichu: 5571 m), Arequipa es una de esas ciudades coloniales que te atrapa. Fundada por los españoles en 1540, su arquitectura y sus blancas paredes nos llevaron por unos días a nuestra tierra.

Hoy en día es conocida como La Ciudad Blanca por sus imponentes edificios construidos en sillar, una piedra blanca volcánica muy maleable. A pesar de los múltiples terremotos que han azotado a la ciudad y que han destruido parte de los edificios más representativos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000 por su hermoso centro histórico.

Se trata de la segunda ciudad más importante de Perú y es conocida por el carácter independentista de sus habitantes.

La Plaza de Armas es el punto de socialización por excelencia, cómo no.

Plaza de Armas y Catedral

Nuestra primera visión de la plaza de Armas fue nocturna y nos dejó boquiabiertos. La imponente catedral, construida en sillar blanco y de estilo neoclásico, preside la plaza en uno de sus lados. En su interior, uno de los órganos más grandes de Sudamérica. En los tres lados restantes, edificios coloniales porticados cierran esta plaza que es el centro de la vida arequipeña.

Durante el día, los bancos siempre abarrotados y las palomas sobrealimentadas hacen de este punto un lugar agradable para disfrutar de un Queso Helado, uno de sus dulces más famosos, mientras se observa cómo turistas y locales deambulan de un lado a otro de la ciudad.

Arequipa es una ciudad hermosa para pasear. Cada esquina te sorprende con un edificio más bonito que el anterior. Las casonas salpican las calles y aparecen iglesias y conventos por doquier. La cuestión es perderse mil veces para sacarle el máximo jugo.

El Monasterio de Santa Catalina nos trasladó a Andalucia por un momento, espectacular lo que se esconde tras sus muros.

Monasterio de Santa Catalina

Sin duda el mayor atractivo que ofrece Arequipa es el Monasterio de Santa Catalina de Siena, una ciudadela en el centro de la ciudad que durante 400 años acogió a lo más granado de la sociedad arequipeña en forma de monja de clausura. Fue fundado en 1579 por una rica viuda española –con el apoyo del virrey Toledo -, que elegía a sus aspirantes a monjas entre las jóvenes más pudientes de origen español. Apenas 40 años después de la llegada de los colonos a estas tierras, no cabía en cabeza de nadie que jovencitas locales tuvieran acceso a un lugar tan privilegiado, salvo que fuera para servir. Y es que este convento gozaba de celdas enormes, con varias habitaciones, patio y hasta cocina particular, por supuesto perfectamente decoradas, donde las señoritas de bien eran atendidas por sus sirvientas y cocineras (en plural). Es decir, se convertían en monjas pero desde luego no dejaban de lado su vida acomodada y sus gustos por la moda y la vida social que seguía teniendo lugar al otro lado de los muros.

En torno a 1647 cambian las cosas en la organización del convento. Tras una visita del recién nombrado Obispo de Arequipa, se desvela la falta de rigurosidad en el cumplimiento de los votos cristianos y se decide nombrar a Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, conocida por su rectitud moral, como priora del convento. Con ella se acabaron los excesos, las grandes viviendas y el pulular de personas no consagradas (por aquellos entonces en el monasterio vivían unas 300 personas, de las cuales apenas 75 eran monjas y el resto sirvientes, huérfanas, viudas, donadas… que tenían acceso al mundo exterior). Esta religiosa es fuente de mucha devoción entre los locales, que llevan ofrendas a la celda en la que vivió y donde aún se encuentran muchos de sus enseres personales. En 1985 fue beatificada por sus múltiples milagros y predicciones.

Sin embargo, aunque tiene una historia digna de contar, lo más espectacular del convento es su arquitectura. Aunque ha sufrido varias remodelaciones a raíz de los terremotos que han ido asolando la ciudad, el alma de la ciudadela se mantiene hoy en día. En sus 20.000 metros cuadrados (una cuadra) se reparten patios, celdas, huertos, claustros, cocinas, plazas y callejones cargaditos de geranios de los que enamorarse perdidamente. Desde 1970 está abierto al público, -tras 400 años de clausura-, y nosotros tuvimos la suerte de ver anochecer entre sus muros y con la ayuda de nuestra guía, transportarnos completamente a la época. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo las fotos en las que Roberto captó la esencia de este magnífico lugar.

Con sede en una preciosa edificación colonial, en él se esconde la momia más famosa de la época Inca: "Juanita".

Museo Santuarios Andinos

Hasta nuestra llegada a Perú, la cultura que considerábamos más conocida era sin duda la Inca. Con apenas 100 años de esplendor, la amplitud de su territorio (de Ecuador a Chile) y su capacidad para dominar a otras culturas le otorgó una relevancia histórica sin igual. En este museo nos empapamos de las Capaccochas u ofrendas a los Apus (montañas), quienes eran considerados divinidades violentas a los que había que apaciguar con sacrificios, ya que a su furia se le atribuían los terremotos.

El máximo atractivo de este museo es Juanita, la princesa de hielo, una “momia” de una doncella inca congelada tras ser sacrificada en la cima del Ampato (6310 m) hace más de 500 años. Tras ver un documental sobre el descubrimiento de esta momia, parte del ajuar funerario y una exhaustiva explicación sobre el ritual que debió seguir antes de su muerte, ver a la niña tan bien conservada da bastante respeto.

Andar por sus claustros hace sentir en otra época, hoy repletos de tiendecitas de recuerdos.

Iglesia y Convento de la Compañía

Iglesia jesuita conocida por ser uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura mestiza y por sus apacibles claustros de arquitectura colonial ahora reconvertidos en pequeñas tiendas. En la sacristía se esconde la capilla de San Ignacio, cuyo techo es conocido como la Capilla Sixtina de Arequipa, con representaciones de la fauna y flora de la región.

La iglesia de San Juan de Yanahuara es el perfecto ejemplo del barroco mestizo.

Barrio de Yanahuara

Distrito de la ciudad al otro lado del río Chili, desde su mirador ofrece una clara imagen del volcán Misti con la ciudad a sus pies. En su plaza principal se encuentra la Iglesia de San Juan de Yanahuara de estilo barroco mestizo, apreciándose el sincretismo entre el catolicismo y los elementos naturales de la zona. Nosotros nos acercamos por allí para degustar comida tradicional en una de sus picanterías más conocidas.

En "Mundo Alpaca" conocimos los diferentes tipos de lana y el proceso que siguen hasta transformarse en las preciadas prendas peruanas.

Mundo Alpaca

Como parte del tour “gratuito” que hicimos el primer día en Arequipa, visitamos Mundo Alpaca, una empresa especializada en textiles tradicionales andinos. No es en absoluto una visita imprescindible, pero nos gustó porque tenían un corral con algunos de estos animales tan típicos de este continente y que nos ha costado tanto distinguir: llama, vicuña, alpaca y guanaco. Te enseñan a distinguir las lanas, a ver el proceso de tejido y finalmente tienen, cómo no, una tienda con las prendas que ellos realizan.

El cuy es uno de los platos tradicionales en Perú, al principio da un poco de cosa comerse a este conejillo de indias, pero la verdad es que está buenísimo.

¿Dónde comer en Arequipa?

Que nos gusta comer es por todos conocido, así que os dejamos aquí un post aparte para que babeéis un poco con las delicias arequipeñas que hemos tenido la suerte de degustar.

La Casa de Melgar es un precioso alojamiento de sillería donde disfrutamos de una habitación de lujo.

¿Dónde dormir en Arequipa?

Aunque habitualmente dormimos en albergues para mochileros y demás alojamientos poco encantadores, a veces decidimos darle un capricho al cuerpo y disfrutar de unas sábanas gustositas. Este fue el caso de La Casa de Melgar, una agradable sorpresa dentro de unos muros de piedra que no desvelan sus encantos hasta que atraviesas las puertas. Patios, colores, flores por todas partes, habitaciones de paredes anchas y muebles antiguos… En este alojamiento cada esquina parece diseñada como photocall de una boda andaluza.

Sí, esta era nuestra habitación, y no, no todas han sido así en este viaje precisamente...

La visita a Arequipa se nos hizo corta y además nos quedamos con las ganas de visitar el Valle del Colca (mi tobillo esguinzado en Uyuni no me dejaba caminar más). Encima descubrimos estando en Cuzco que existía la opción de recorrerlo en moto, lo que nos dio más coraje aún. Está claro, esta región de Perú se merece una segunda visita…

INFORMACIÓN ÚTIL:

 

  • Convento de Santa Catalina: Entrada 40 soles. Guía no incluida, pero la recomendamos. Abierto todos los días de 9 a 17h, martes y jueves visitas nocturnas hasta las 20h.
  • Museo Santuarios Andinos: Entrada para extranjeros 20 soles. Guía no incluido, se espera una propina al finalizar. Abierto de 9 a 18h, salvo domingos (hasta las 15h).
  • La terminal de autobuses de Arequipa está bastante alejada del centro por lo que se recomienda tomar un taxi, unos 10 soles.

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